22. March 2017

Disculpas públicas de Eugenio Barba a Sebastian Femení­as y al Teatro del Arca de Las Piedras, Uruguay

System.String[]

Disculpas públicas de Eugenio Barba a Sebastian Femení­as y al Teatro del Arca de Las Piedras, Uruguay

Querido Sebastian,

se quedan en mi memoria los días uruguayos en la paz de Betania, las voces vibrantes de Gaspar, Maya y Zaira  y el fervor de abejas de los adultos, Natasha y Florencia y tu. Y todos los demás, que se juntaron a vosotros para dar vida a lo que parecía imposible: la visita del Odin Teatret a tu paí­s.

Imagino tu desconcierto, dolor y rabia - como la de mis amigos uruguayos - al leer mi entrevista publicada ayer en Pagina 12, periódico de Buenos Aires, donde digo: "La semana pasada estuvimos en Uruguay e hicimos espectáculos en pequeños teatritos sucios, que no limpiaban, todo muy tercer teatro. Después nos invitó el Solí­s y fue un placer."

Mis palabras no sólo son ofensivas sino profundamente injustas. Lo lamento, lo siento como una dolencia personal y pido disculpas a ti, a tu grupo y a todos mis amigos por esa generalización denigrante. En esta última visita del Odin Teatret que el Teatro del Arca ha realizado con tanto esfuerzo y abnegación, el Odin ha actuado en Canelones, Ciudad de la Costa, Las Piedras, y Montevideo en teatros con una historia de lucha artí­stica y coraje como el Galpón, El Acuarela, Teatro Eslabón, La Sala y el Atahualpa del Cioppo. Siempre los actores del Odin Teatret y yo nos sentimos bienvenidos, tratados con calor y esmero como si fuéramos huéspedes esperados hace un largo tiempo.

Por eso mis palabras son imperdonables. Demuestran cuanto es lábil el confí­n entre gratitud y desatención, entre experiencia y descuido. Y sobre todo mi incapacidad en esta situación de matizar y explicar con palabras precisas mis reacciones.

Cómo es posible que yo haya dicho estas palabras que me llenaron de vergüenza al leerlas? Como pude olvidar como ustedes limpiaban el piso y los camarines de La Sala? Por qué hablo de "sucio"? Pienso que la explicación está en esa frase que escribí­ en uno de mis libros:

"Los edificios teatrales son como barcos de piedras que intentan representar el movimiento. Pueden ser obras de arte o humildes casitas. Lo que importa es en qué se transforman. Puede ser un barco de piedra para ser admirado junto a otros monumentos. O puede volverse la residencia privilegiada que nutre y protege nuestra sed de libertad. Los teatros son piedras que sueñan los sueños de sus habitantes. Son acción en la inmobilidad."

Las piedras de nuestras casas teatrales deben transmitir nuestros sueños. Reacciono siempre a no vivir esto cuando entro en un teatro. Cuando hay una atmosfera gris, que no incrementa la expectativa, y me subraya la falta de transparencia casi como si estuviera "sucio". Como espectador reacciono cuando, pasando la puerta, me siento conmovido por la manera como están puestas las sillas que fueron escogidas para darme confort, cuando observo los pequeños objetos, cuadros y posters en los muros, huellas de una historia que despierta mi interés, cuando el color o la madera del piso, el arreglo de los muebles revelan las motivaciones de quienes habitan este espacio. No siempre en la piedras de las casas de los grupos de teatro encuentro sus sueños.

Todo esto te lo deberí­a haber dicho personalmente y no haber dejado que lo leyeras en una entrevista, que parece un desdén y donde no supe formular lo que te escribo. Otra vez, pido disculpas a ti y a todos los que se sintieron justamente ofendidos.

Me permito de enviar esta carta a mis amigos uruguayos que han leído mi entrevista y asombrados me escribieron si de veras habí­a pronunciado esas palabras. Te pido compartir ésta carta con los demás que acogieron al Odin y de los cuales no tengo su dirección.

Te abrazo junto a tus compañeros y no olvido lo que el Teatro del Arca hizo acontecer.

Eugenio Barba
Buenos Aires, Argentina