09. November 2018

Tras experiencias así, uno ya no quiere la horrorosa verdad del día siguiente.

¡Cómo es de emocionante ver actores que ya atravesaron la línea del horizonte! Los viejas bestias de la escena que saben sacudirnos con su íntima presencia, después de toda una vida de pasión por el oficio. Sin engaños, sin lamentos, sin trampas.
Hoy, una vez más, el Odin Teatret, en la Sala Seki Sano de Bogotá, con su obra "Memoria", de la mano de los actores (o, mejor, de los creadores) Else Maria Laukvik y Frans Winther, dirigidos en silencio por Eugenio Barba, nos enseñaron el valor de un susurro, la contundencia lejana de acordeones y violines, la persistencia de la memoria, la ternura del olvido.
Tras experiencias así, uno ya no quiere la horrorosa verdad del día siguiente. Y, al mismo tiempo, uno busca nuevos refugios en el teatro. Porque la vida parece agotarse.
Gracias, una vez más, al Festival La Flor del Actor, a Merida Emilia Urquia y a todo su equipo de colaboradores.

Sandro Romero Rey